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Paraninfo, academia en Madrid

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Cervantes British Council Oxford

Juan Luis González Herranz

Juan Luis

Curso de Informática

Juan Luis es uno de nuestros profesores de informática. Imparte cursos en las áreas de ofimática, diseño gráfico y web, gestión administrativa, etc.

Además, lleva muchos años dedicándose al apoyo escolar. En su dilatada experiencia, ha enseñado y ayudado a aprobar a alumnos desde los 12 a los 18 años, desde Bachillerato hasta selectividad.

Es una persona cordial y responsable. Siempre puntual y siempre cumplidor.

Consigue tener una buena relación con los alumnos, manifestando gran paciencia y empatía tanto con niños, ancianos o personas de cualquier edad. Esto le permite sacar lo mejor de ellos.

Procura que sus clases sean amenas y dinámicas, y que siempre haya un buen ambiente. Es una persona versátil y positiva, que afronta los retos con ilusión y compromiso.

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Entrevista

Paraninfo

- ¿Qué recuerdas de tu etapa de estudiante? ¿Te calificarías a ti mismo como empollón?

Juan Luis

- La vida en la Universidad es tan distinta a la del Instituto... Recuerdo conocer tantos compañeros a lo largo de los cursos y las clases tan distintas por la diversidad de las asignaturas. Biología no es una carrera de empollar. Nunca he sido un empollón, la verdad. Pero a veces tienes que dedicar horas a estudiar y memorizar, y por suerte tengo buena memoria. En mi carrera, hacíamos multitud de prácticas de laboratorio, trabajos de campo, excursiones... Recuerdo una preciosa visita al Coto de Doñana, un viaje espectacular por los Pirineos... Había meses que prácticamente pasabas toda la semana en el Campus y hacías muchas cosas, no solo estudiar. Duro, a veces, pero muy especial. Muy intenso e inolvidable.

- ¿Cómo empezaste a trabajar en Paraninfo? ¿Cuánto tiempo llevas?

- En un principio empecé como profesor particular para las clases de Ciencias (sobre todo matemáticas), luego se me presentó la oportunidad de impartir cursos de ofimática y luego estar más horas en el aula de informática.

- ¿Cuáles son tus funciones actuales en la academia?

- Ahora mismo compagino las clases particulares con las de informática, y gestiono los contenidos de nuestros blogs. Me gusta tener muchas cosas distintas que hacer, y siempre estar programando y organizando cosas. Que te den la oportunidad de usar tu imaginación y tu capacidad de investigación y de inventiva en el trabajo es bonito. Llevo ya muchos años dando clases en Paraninfo.

- ¿Hablas algún idioma? ¿Cuál te gustaría perfeccionar o aprender?

- Escribo y leo muy bien en inglés. Lo entiendo bastante bien y consigo que me entiendan cuando hablo. Estoy mejorando y quiero tener más fluidez.

- ¿Qué es lo mejor de ti? ¿Cuáles son tus virtudes?

- Creo que la paciencia, y también intentar conseguir una buena relación con los alumnos, sobre todo en las clases particulares. En las clases de informática, los alumnos son tan distintos que tienes que amoldarte a su forma de ser. Mis compañeros y yo procuramos atender las necesidades de cada alumno y personalizar nuestra enseñanza. También intento ser optimista y vivir la vida con ilusión. Nuestro objetivo es enseñar y que la gente aprenda y esté contenta.

- ¿Cómo es tu forma de dar las clases? ¿Qué es lo que el alumno puede esperar de ti al apuntarse a tus clases?

- En las clases particulares, sobre todo intento ser comunicativo y conseguir descubrir como es el alumno y qué necesita. Hablar mucho, personalizar mucho los ejercicios y explicaciones que necesita y tener buena relación. He tenido a bastantes alumnos que han seguido conmigo durante 2, 3 e incluso 4 años seguidos. Ya saben como actúo y yo sé cómo son. El objetivo es que aprendan, sepan hacer las cosas, y aprueben. Y todo ello de la forma más amena y llevadera posible. En los cursos de informática, se trata de ayudar a los alumnos para que se sientan cómodos y puedan resolver sus dudas. Les ayudamos en las prácticas y ejercicios y con el manejo del programa de formación.

- ¿Qué es lo que más te hace disfrutar de tu trabajo?

- El trato con muchos de los alumnos, también ver como aprenden. Hay gente muy simpática. Además, aprender porque en informática siempre hay cosas nuevas y programas en los que quiero mejorar, estar actualizado y al día. Es un reto: conseguir que los alumnos aprendan y hagan bien sus cursos y en las clases particulares que los alumnos aprueben.

- ¿Ha pasado alguna vez algo especial o reseñable en tus clases? ¿Alguna anécdota que recuerdes divertida o incluso comprometida?

- Una vez me llamaron para dar unas clase por la zona centro. Cuando llegué a la dirección indicada era una casa antigua, un edificio lujoso y con solera. Pregunté al portero por el piso y la forma de acceder y me contestó: "¡Ah! Va usted donde el marqués. Por ese ascensor". Me quedé un poco sorprendido. Al tocar el timbre me abrió un señor mayor y bien vestido, su señora estaba en la sala. Ella también tenía todo el aspecto de una dama. El piso era enorme, con multitud de muebles, adornos, decoración lujosa, antigüedades... ¡Y me habló de sus caballos y su residencia en Francia! Era un hombre muy educado, y solo a veces tenía esa forma autoritaria de hablar de los nobles. Un día llegó tarde, porque venía de una reunión del consejo de dirección de un importante banco nacional.

- Cuando das clases a niños, ¿cómo es el trato con los padres?

- Al hablar con los padres tienes que ser siempre sincero. Cuando hablas con ellos en presencia del niño o adolescente, muchas veces tienes que ser, además, diplomático. No quiero poner mal al alumno delante de ellos pero los padres tienen que saber lo que pasa. Algunos se asustan cuando el alumno suspende porque suele tener buenas notas. Otros están acostumbrados a que suspendan y se sienten casi sorprendidos cuando aprueban. Algunos padres preguntan o hablan todos los días que vas y otros son más discretos. Yo siempre estoy abierto a darles explicaciones. Entiendo que es parte de mi trabajo.

- ¿Ha habido algún estudiante que te haya dejado huella, por algún motivo, y al que no hayas olvidado?

- Recuerdo a muchos, claro. La mayoría te dejan buenos recuerdos. Sobre todo los que estuvieron conmigo varios años. Como una niña, Sara, con la que empecé cuando tenía 12 años y a la que dí clase hasta el curso anterior a la universidad. A otro alumno, Manuel, también le di clase desde los 14 hasta que se fue a la universidad. Vas viendo cómo crecen y cómo evolucionan. Recuerdo también a otro de mis alumnos, al que tuve toda la ESO (no iba a estudiar más), cómo trabajábamos en todas las asignaturas y cómo me contaba sus problemas. Algunas veces actúas como un confesor o un psicólogo para ayudarles y conseguir que tengan más motivación.

Juan Luis

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